domingo, octubre 22, 2017

Antes de decir, Escucha

Queremos decir a los demás que deben hacer (y no hacer)
Queremos decir que dirección debemos dar a nuestra organización
Queremos encaminar nuestros esfuerzos en cierta dirección para conseguir nuestras metas.
Creemos que somos nosotros los que debemos decidir que queremos hacer con nuestra vida.
Estamos ocupados tratando de dar dirección a nuestra vida y a la de los demás que no escuchamos lo que la vida nos está gritando que quiere hacer a través de nosotros.
Detengamos y escuchemos (y escuchémonos). ¿Qué nos está diciendo la vida (en nuestros colegas, clientes, mercado, sociedad, mundo) que quiere hacer a través nuestro?
¿Que está diciendo la vida a través de la desesperación o plenitud que experimento en mi interior?
La guía segura, el consejo sabio, la fuerza o la pasión y todo lo que necesitamos para vivir plenamente y llevar vida los demás nos lo está gritando la vida, lo único que necesitamos hacer es querer escuchar.

Comparto esta reflexión que nace de las experiencias y lecciones de vida que me han compartido los directores de empresas, que más que clientes son amigos entrañables. 

jueves, septiembre 28, 2017

Organizaciones que liberan el talento de las personas

Líderes sorprendentes han realizado milagros en la conducción de sus empresas a niveles inauditos de éxito. Lo han hecho a partir de situaciones desalentadoras. El elemento en común es que cada uno de los estos líderes cree de corazón que la clave del éxito está en liberar, cada día, la iniciativa y el genio de sus colaboradores.

La transformación de la empresa parte de un choque entre la realidad y las convicciones personales del líder. Ver como en la vida diaria las estructuras y reglas ahogan la creatividad y anulan el compromiso de la gente les parece absurdo. Con ojos de un recién llegado constatan de primera mano como las políticas y procedimientos para imponer control minan la moral de las personas y la productividad.

Echarse a cuestas la liberación de los colaboradores de este tipo de reglas restrictivas para crear una cultura basada en la confianza de ninguna manera resulta fácil. La cultura imperante se resistirá a ser cambiada. Hay demasiada historia y sobre todo demasiado temor para soltar las riendas. “La gente es mala, necesitamos controlarla y dirigirla, no se puede confiar en ella, se necesitan reglas y controles”. Es toda una cruzada. Sólo la firmeza de los valores y las convicciones personales les permite salir airosos de esta aventura.

Finalmente nuestros héroes demuestran que es posible dirigir la empresa confiando en las personas. Cuando se cree en las personas, cuando se les ve como seres inteligentes, libres, creativos, preocupados por generar valor para todos, es mucho más fácil crear reglas y estructuras que propician una cultura vigorosa, que llena de vida a los colaboradores, la empresa, a los clientes, a la sociedad y al mundo.

Es notorio como cuando los líderes tienen esta visión: la organizar el trabajo de hombres cada vez más libres, responsables, solidarios la empresa florece. Es decir, la organización se vuelve un medio para llegar a tal fin. Contrasta notablemente con la visión de que lo que importa es la organización, su supervivencia y crecimiento. Pon en su lugar medios y fines.

Uno de estos líderes dice “las utilidades para mi son como la gasolina, una empresa que no sea rentable no podrá crecer y no podrá mejorar la vida de sus colaboradores. Así que necesitas ganancias, pero las utilidades me parecen vanas sino hay un gran sueño esperando al final del viaje”.


Con mucho gusto te puedo compartir los casos ejemplares que he encontrado. Estoy seguro que entre nosotros hay muchos líderes que tienen el mismo sueño de hacer empresas con y para personas libres y responsables.

lunes, septiembre 11, 2017

¿Centrados en nuestros intereses o en el bien que hacemos al mundo?


La mayoría de las organizaciones pide a la gente que se entusiasme tras una visión hueca.
Dicen que tienen una misión pero en realidad son sólo palabras bonitas para disfrazar el verdadero propósito que persiguen, como son las ganancias, el crecimiento, el poder, el posicionamiento, la cuota de mercado. El resultado es que la gente cuando ve este tipo de propósitos egoístas no puede poner alma, vida y corazón. No ve sentido a su trabajo y no puede amar a su empresa.

Eso no mueve. La gente sabe distinguir perfectamente que es lo que en realidad persigue la organización o el dueño.

Es muy fácil entender este punto cuando vemos a los partidos políticos. ¿Cuál es su fin (auténtico, verdadero, esencial)? inmediatamente respondemos; pues del bienestar de la gente. Sin embargo, vemos como se quedan atrapados en sus propios intereses. Se dedican a buscar beneficios, prebendas, cuotas de poder, imagen, posicionamiento para la siguiente campaña. Vemos como toman la pobreza o los desastres naturales que sufre la población, no con la intención de genuino servicio y ayuda, sino usando las necesidades para lucimiento y promoción de su imagen.

Las organizaciones que no ven más allá de si mismas en el pecado llevan la penitencia. Cuando no hay un propósito superior los integrantes de la organización se pierden en luchas intestinas. Cuando hay un propósito claro, noble, de búsqueda genuina de contribuir a la vida de las personas, de la sociedad y del mundo, se da, casi naturalmente la alineación y ordenación de los intereses particulares al bien mayor.

Tu organización tiene un propósito claro cuando persigue una causa. Cuando el fin verdadero de la organización es hacer una diferencia en la vida de las personas. Cuando quiere de verdad impactar para bien la vida de la sociedad y del mundo. Cuando hace lo que hace pensando en los otros.

La organización está cerrada en si misma cuando lo que busca son las ganancias, el prestigio, el logro de objetivos, la eficiencia, la calidad, la entrega, la innovación, etc., como fines en si mismos. Es decir, cuando no logra trascender sus propios intereses.

Te invitamos a preguntarte ¿Cuál es el propósito de nuestra organización? ¿Qué propósito nos une, nos energiza, y nos permite ordenar los intereses particulares al un bien superior? ¿Qué diferencia en la vida de las personas/sociedad/mundo nos sentimos llamados a hacer?

La gente no responde de manera consistente a propósitos pequeños, autocentrados, egoístas. Si quieres despertar la energía de tu organización se requiere hacer, no un ejercicio intelectual, autocrático, para redactar el propósito que ha de seguir la organización, sino un ejercicio de escucha, que permita a los integrantes de la organización "sentir" y responder a lo que la vida (desde dentro y desde fuera) está demandando a la organización. Es un asunto vital, no un ejercicio intelectual.

Hay personas que pueden ayudar a hacer estos ejercicios para poner a trabajar, además de la inteligencia colectiva, la intuición de la organización.


miércoles, septiembre 06, 2017

¿Y si el daño en tu organización fuera estructural?


Cada vez es mayor la presión que cargan nuestros dirigentes. Los retos de las organizaciones (Reducción de costos, competencia, adecuación tecnológica, eficiencia, mejorar la experiencia del cliente y responder a sus cambiantes necesidades y anhelos, etc.) son crecientes, exigentes y simultáneos.
Por otra parte cuando voltean a su organización encuentran que la mayoría de las personas permanecen apáticas, centradas en sus intereses particulares, a la defensiva, en luchas de poder, etc.

Cuando les pregunto ¿Qué tanta confianza tienes en tu equipo de trabajo y en tu organización para salir airoso de los enormes retos que enfrenta tu organización? la mirada se torna sombría. La gran mayoría siente que sólo cuenta con algunas personas de su confianza y que el resto de la gente está desconectada de la organización e indiferente ante sus grandes retos.

Es como si fueran en un bote ocho personas, en el que el dirigente y otro líder van remando enérgicamente mientras que los cinco de en medio reman apenas lo mínimo para mantener las apariencias y el último va remando también enérgicamente pero en la dirección contraria. Entonces el dirigente se pregunta molesto ¿por qué a pesar de tanto esfuerzo no avanzamos?

Durante mas de dos décadas como consultor de empresas he estado probando múltiples alternativas para entender y atender este problema crónico en las organizaciones. Ahora, de un año para acá me he dedicado a difundir lo que considero un descubrimiento revolucionario.

Descubrir como en el mundo están apareciendo organizaciones que se estructuran de manera diferente y que logran resultados sin precedente ha sido revelador.

Ahora entiendo la afirmación de Peter Senge "Estructuras invisibles cuya presencia ignoramos nos mantienen prisioneros" Me explico, la desconexión de la gente en las organizaciones se debe a la estructura. No se arregla con un mejor liderazgo, con trabajo en equipo, mejorando el clima laboral, enriqueciendo el trabajo, etc. Es la forma como hemos estructurado nuestras organizaciones la que genera el "descompromiso" de la gente.

A lo largo de todos estos años veo como fracasan los esfuerzos para construir un verdadero equipo, una comunidad donde todo mundo ponga lo mejor de si, a pesar de todos los esfuerzos de dirigentes bien intencionados, con valores y formación social.

Me recuerda el experimento de Carcel de Stanford en el que el rol que asumen estudiantes universitarios (de buenas familias) termina imponiéndose sobre sus valores y su formación en perjuicio de sus compañeros "reos". Si queremos otro tipo de relaciones es necesario cambiar la estructura.

Ver que hay nuevos modelos organizativos me hace ver lo obsoleto que resulta la forma tradicional (y a veces inconsciente) como organizamos nuestras organizaciones (y que produce de hecho el descompromiso del personal).

Se cumple la recomendación de Richard Buckminster "No es posible cambiar las cosas luchando con la realidad, Para cambiar algo construye un modelo nuevo que deje obsoleto el modelo existente"

De un año para acá me he concentrado en advertir a los dirigentes sobre este daño estructural en sus organizaciones y a mostrar como sí es posible  reinventar nuestras organizaciones

viernes, agosto 25, 2017

¿Cuál es la diferencia entre el propósito y la misión?

Existen en el mundo muchas organizaciones que demuestran que es posible una nuevo modelo de organizar el trabajo (FAVI, Mornig Star, Valve, Spotify, Harley Davidson, Sea Smoke, etc).  Las innovaciones radicales que nos muestran son: Propósito evolutivo, Autodirección (auto-gestión) y plenitud humana.

En este post me concentraré en el propósito evolutivo.
Para la mayoría de nosotros que nos hemos formado en las organizaciones tradicionales podríamos pensar que no hay ninguna novedad con el tema del propósito. Creemos que equivale a la misión.
Elaborar la misión significa que la alta dirección haga un enunciado diciendo que queremos ser para nuestros clientes, trabajadores, sociedad, etc. Normalmente este decreto se queda en deseo y se olvida rápidamente. No le dice nada a los integrantes y queda relegado entre miles de pendientes.

Las organizaciones emergentes entienden el propósito de otra manera. Para empezar la forma como se ven a si mismas no es como si fueran una máquina, sino como un organismo viviente, con alma. Este organismo vivo, convive y contribuye con otros organismos. Va encontrando su lugar dentro de un concierto vital, contribuyendo a crear un ecosistema. Quizá la mejor metáfora sea la de una selva tropical donde co-existen miles de variedades de plantas, manteniendo su propia vitalidad y a la vez contribuyendo a la vitalidad de otras.

Por otra parte las organizaciones de nueva generación entienden que están constituidas por personas (vivas, con alma) y que las personas tienen dones y capacidades singulares. Cada persona es única y tiene un propósito en la vida. Cada uno de nosotros venimos a la vida para realizar una misión. Esta misión no es un decreto a través del cual yo le digo a la vida lo que quiero hacer de ella, sino más bien un descubrimiento, a través de la escucha, de lo que la vida quiere hacer a través de mi.

El propósito por tanto mas que un decreto que se congela en una placa y se cuelga en las paredes, es un escuchar permanente sobre lo que queremos ser. Se trata de escuchar lo que la vida nos está pidiendo y adaptar continuamente nuestra respuesta. Se trata de comprender que requieren (los colaboradores, los clientes, la sociedad, el mundo) de nuestra organización y responder a este desafío.

El propósito es evolutivo precisamente porque no es una consigna fija, estática, rígida. Como seres vivos que somos la vida es cambiante y para llevar vida a nosotros mismos y a los demás necesitamos  estar atentos a los cambiantes requerimientos de nosotros mismo, de nuestro entorno, de nuestro ecosistema.

Cada día hemos de preguntarnos ¿Qué me mantiene vivo? ¿Cómo puedo expresar de mejor manera lo mejor de mi para llevar vida a los demás y contribuir al florecimiento de mi ecosistema? Si somos líderes podemos cumplir con nuestra parte hablando del propósito una y otra vez. Compartir con nuestro colaboradores por qué es importante para nosotros en lo personal lo que hacemos.

Mi propósito es hacer que el trabajo deje ser motivo de mortificación y se convierta en fuente de gozo, crecimiento, realización y humanización. Cuando hablo y comparto y cuando conecto cada una mis prioridades y actividades cotidianas con mi propósito, vuelvo a sentir que mi vida tiene sentido. Siento que vale la pena todos los esfuerzos, me siento animado, empoderado, capaz de superar cualquier obstáculo.

En el wiki reinventar las organizaciones podrás encontrar muchos más casos de líderes que han sabido energizar y liberar todo el talento de los colaboradores a través de un propósito claro.



viernes, junio 23, 2017

¿Tu organización sirve a la vida de otros o se sirve de ellos?

"Mi idea no era hacer una gran empresa, mi idea era conectar a Harvard" dice Marck Zuckenberg. Años más tarde le ofrecieron varios miles de millones por Facebook pero no vendió pues creía que si lograban conectar al mundo, podrían cambiar la vida de millones de personas.
¿Cuál es el propósito de tu organización? ¿Cuál es el impacto positivo que quieren lograr en la vida de las personas?
Ésta pregunta tiene la mayor relevancia.
Los empresarios tienen una imagen de codiciosos e interesados. Se dice que para ellos lo único que cuenta es el dinero y las ganancias. Tienen tan mala prensa que se les compara a los políticos, que lejos de servir buscan servirse del poder para sus propios intereses.
El problema es que tendemos a generalizar. Si bien es cierto que hay empresarios que se han ganado a pulso esta fama, también es cierto que cada vez vemos empresarios que nos muestran una historia diferente.
La gran diferencia estriba en que hay empresarios que ven la necesidad a satisfacer como la oportunidad de ganar dinero. Por el contrario hay quien ve primero la oportunidad de servir, de hacer un impacto positivo en la vida de otros, y como consecuencia vienen los (cuantiosos) beneficios.
No todo mundo entiende el papel que la pasión y el propósito tiene en el ámbito de los negocios.
Es muy fácil caer en la tentación de convertir las ganancias que son un medio en el fin de los negocios. Con frecuencia en el día a día nos vamos olvidando del propósito y nos enfocamos en aprovechar las oportunidades de negocio, o en resolver los problemas económicos.
El problema es que cuando volteamos nos damos cuenta que hemos creado una organización en la que todo mundo ve por sus propios intereses, nadie sabe para que estamos aquí y la cultura organizacional se vuelve un revoltijo, sin pies ni cabeza.
En cambio hay organizaciones que han ordenado toda su estrategia, sus programas de trabajo, su estructura, su toma de decisiones y acciones centrada en el propósito y los valores. Evitan caer de decisiones y acciones oportunistas, de corto plazo, para aprovechar negocios rápidos o para salir de problemas sacrificando sus valores.
De esta manera todo mundo puede decir de esa organización: "Se para que estás y conozco tus valores, creo en lo que tu crees y quiero ser parte de tu organización y hacer negocios contigo"
Como seres humanos queremos tratar con amigos, familiares, colaboradores, socios, proveedores, etc., que sean congruentes, que hablen, actúen como ellos realmente son. Queremos que sean auténticos, que sepamos a que atenernos con ellos. Actuando íntegramente, honrando sus propios valores, principios  y creencias es como se ganan nuestra confianza, sabemos a que atenernos con ellos. Por contra, una persona que es doble cara, que se comporta distinto en diferentes ambientes, que cambia según el viento en cuanto a sus creencias y valores, nos da desconfianza.
Tenemos un sexto sentido para detectar cuando quien nos sirve esta realmente interesado en nosotros, en nuestro bien, y cuando nos ve como instrumento para sus propios fines.
El drama que viven nuestras organizaciones es que el servicio auténtico sólo es posible cuando se ve la organización como un medio para una causa superior.
De aquí la importancia de la pregunta: ¿Realmente veo mi organización al servicio de una causa mayor (creando un impacto positivo para la vida de otros) o lo que realmente nos importa es aprovechar esa causa para nuestro beneficio?

Te recomiendo el video de Simon Sinek donde profundiza este tema. Si necesitas un socio de pensamiento para aclarar el propósito de tu organización contáctame.

viernes, abril 21, 2017

Crear espacios seguros y de confianza en las organizaciones


Las personas sólo pueden aportarse por completo y dar lo mejor de sí mismos si encuentran un contexto seguro y digno de confianza. 
A continuación encontrarás la traducción al español de los elementos esenciales de los Círculos de Confianza de Parker J. Palmer

Si quieres que las personas amen trabajar en tu organización, te invito a visitar su página. 

Encontrarás conceptos, herramientas y prácticas para hacer posible que las personas se aporten por entero y crezcan mientras realizan su trabajo.

Elementos esenciales del Círculo de Confianza (Parker J. Palmer)

*Dar y recibir en espíritu de hospitalidad. La gente aprende mejor en los espacios hospitalarios. En este círculo apoyamos el aprendizaje de cada uno abiertos a recibir y dar hospitalidad.
* Mantenernos presente de la manera más completa posible. Estamos aquí con nuestras dudas, temores y fallas, así como nuestras convicciones, alegrías y éxitos. Escuchamos y nos expresamos con la mejor presencia posible.
* Lo que se ofrece en el círculo es por invitación, no por demanda. Los círculos de confianza no son eventos donde compartir es una obligación o condición de participación. Haz lo que tu alma pide de ti, y ten presente que que cuentas con nuestro apoyo. Tu alma conoce tus necesidades mejor que nosotros.
* Di tu verdad de manera que respete la verdad de otras personas. Nuestras opiniones de la realidad pueden ser diferentes, pero hablar la verdad en un círculo de confianza no significa interpretar, corregir o debatir lo que otros dicen. Nos comunicamos desde el centro de nuestro ser al centro del círculo, comunicándonos en voz propia, confiando en que los miembros del grupo discernirán su propia verdad.
* No aconsejar, corregir, solucionar o rescatar. Esta es una de las directrices más difíciles para aquellos de nosotros que nos gusta "ayudar". Pero es vital para que el alma se sienta acogida y el maestro interior pueda manifestarse.
* Aprende a responder con preguntas abiertas y honestas. En vez de corregirnos o aconsejarnos usando preguntas que conllevan prejuicios, nos apoyamos con preguntas abiertas y honestas que nos ayuden a llegar al fondo de la cuestión.
* Cuando enfrentamos grandes obstáculos, toma un actitud de humilde asombro y respetuosa curiosidad. Pasar de la reacción y el juicio a la pregunta honesta, y compasiva. Pregúntate: “Por qué sienten / piensan de esta manera" o "Me pregunto qué me enseña mi reacción acerca de mí mismo". Deja de lado el juicio para escuchar a los demás y a ti mismo más profundamente.
* Atiende a tu propio maestro interno. Aprendemos de los demás, por supuesto. Pero a medida que exploramos a través de poemas, historias, preguntas y el silencio en un círculo de confianza, tenemos una oportunidad especial para aprender desde adentro. Así que presta mucha atención a tus propias reacciones y respuestas, dentro de ellas vive el más importante y sabio maestro. 
* Confía y aprende del silencio. El silencio es un regalo en nuestro mundo ruidoso, y una forma de ganar sabiduría. Trata el silencio como un miembro del grupo. Después de que alguien ha hablado, toma un tiempo sin tener que llenar inmediatamente el espacio con palabras.
* Mantener la confidencialidad. Nada de lo que se comparte dentro de un círculo de confianza puede ser repetido fuera del grupo.
* Creer en las posibilidades de nuestra participación. Es posible completar el círculo cumpliendo los anhelos con los que llegamos. Es posible que las semillas plantadas aquí continúen creciendo en los días venideros.

Permíteme plantear las siguientes preguntas:
1. ¿Qué pasaría en tus reuniones de trabajo si introdujeras estos fundamentos? ¿Acaso no es cómo tú y yo y la gente con la que trabajamos realmente anhelamos trabajar?
2. ¿Y si fuéramos más allá y convirtiéramos estos principios en las bases para las relaciones interpersonales en nuestra empresa? ¿Qué necesitas para convertir tu empresa u organización en una empresa hospitalaria, donde las personas se pueden aportar por entero?

Me encantaría conocer tus observaciones, dudas, y comentarios.